Más de dos decenas de pasajeros de al menos 12 países abandonaron desde abril el crucero MV Hondius afectado por un brote mortal de hantavirus tras la primera muerte a bordo, y las autoridades sanitarias de varios países comenzaron a rastrear a esas personas recién casi dos semanas después, según dijo el operador del barco y funcionarios holandeses.
En el reporte, el operador Oceanwide Expeditions señaló que las decenas de pasajeros dejaron el barco desde el 24 de abril y que la cifra se conoció después, en particular por la salida en Santa Elena. Funcionarios holandeses añadieron que no hubo seguimiento de contactos cuando esas personas se bajaron del crucero, lo que llevó a que ahora distintos sistemas de salud intenten reconstruir la posible exposición y delimitar a quién pudo alcanzar el riesgo.
El trabajo de rastreo se volvió internacional: autoridades sanitarias de al menos cuatro continentes estaban localizando y, en algunos casos, monitoreando a los pasajeros que se bajaron del crucero el 24 de abril, mientras también buscaban a otras personas que pudieran haber estado en contacto con ellos, según el mismo recuento.
Los expertos consultados por la agencia señalaron que el riesgo para la población general se considera bajo, en parte porque el hantavirus suele propagarse por la inhalación de excrementos de roedores contaminados y no se transmite con facilidad entre personas. En el caso del hantavirus asociado a los Andes, los reportes detallaron que es el único hantavirus conocido por propagarse de humano a humano.
Holanda indicó que una auxiliar de vuelo de un avión en el que subió brevemente una pasajera del crucero infectada en Sudáfrica estaba mostrando síntomas y que sería sometida a pruebas en una sala de aislamiento de un hospital en Ámsterdam. Esa pasajera del crucero, también holandesa, no pudo volar y fue bajada del avión en Johannesburgo, donde murió, añadió el Ministerio de Salud.
En el mismo hilo de información, el reporte señaló que si la auxiliar de vuelo da positivo, podría ser la primera persona conocida que no estuvo en el crucero MV Hondius y aun así se infectó. El artículo también precisó que tres pasajeros habían muerto hasta ese momento y que había otros enfermos; en general, los síntomas suelen aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición.
La secuencia del brote dentro del viaje se describió como un proceso que se fue confirmando con el tiempo. El reporte indicó que el primer caso a bordo se confirmó el 2 de mayo y que, según Oceanwide Expeditions, el miércoles tres personas, incluido el médico del barco, fueron evacuadas cuando el crucero navegaba cerca de Cabo Verde y trasladadas a hospitales especializados en Europa para recibir tratamiento.
El operador explicó además que un cuerpo de un holandés que murió el 11 de abril fue bajado del barco en Santa Elena el 24 de abril, cuando su esposa también desembarcó. Esa esposa viajó al día siguiente a Sudáfrica y murió allí; el reporte agregó que Oceanwide informó que ese día salieron 29 pasajeros, mientras que el Ministerio de Exteriores de Holanda situó la cifra en alrededor de 40, y subrayó que la empresa no había reconocido previamente que decenas de personas hubieran desembarcado en ese momento.
En paralelo a ese rastreo, el reporte consignó casos y monitoreos en países específicos. En Suiza, se informó que un hombre que había desembarcado en Santa Elena dio positivo por hantavirus, aunque sus movimientos precisos no estaban claros. En Singapur, funcionarios sanitarios dijeron que monitoreaban a dos hombres que se bajaron del barco en Santa Elena, volaron a Sudáfrica y luego a casa; ambos estaban siendo aislados en el Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas y una Agencia local dijo que uno tenía secreción nasal y el otro no presentaba síntomas.
En el Reino Unido, la Agencia de Seguridad Sanitaria informó que dos personas que habían sido pasajeros a bordo pero volaron de regreso a mitad del viaje se aislaron y no mostraban síntomas. La autoridad británica añadió que un “pequeño número” de contactos de esas dos personas también se autoaislaban sin síntomas, y que se rastreaban a otros contactos, mientras que en Santa Elena el gobierno sostuvo que monitoreaba a un “pequeño número” de personas consideradas “contactos de mayor riesgo” y pidió a esas personas aislarse durante 45 días.
Mientras continúan los rastreos, el crucero navega ahora hacia el archipiélago español de Canarias, con más de 140 pasajeros y miembros de la tripulación aún a bordo y un viaje estimado de tres o cuatro días. En declaraciones reportadas el jueves, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que había estado en contacto con el capitán del barco regularmente, incluido “esta mañana”, y añadió que le informó que la moral había mejorado significativamente desde que el barco empezó a moverse de nuevo.
El artículo también informó que las autoridades en Sudáfrica y Europa intentaban rastrear los contactos de pasajeros que pudieron haberse bajado antes, con foco en un vuelo del 25 de abril desde Santa Elena a Johannesburgo. Según autoridades, la mujer holandesa que luego murió en Sudáfrica viajó en ese vuelo, y las investigaciones intentaban determinar cuántos otros pasajeros del crucero podrían haber estado entre las 88 personas a bordo de ese vuelo, dado que los vuelos desde Santa Elena a Sudáfrica son pocos y normalmente semanales.
En cuanto al origen y la caracterización del virus, el reporte indicó que al menos cinco personas en el barco estaban infectadas con la variedad andina del hantavirus, que puede causar el síndrome pulmonar por hantavirus. También detalló que el brote se investigaba en Argentina, país desde el que partió el barco, y citó que la OMS dijo que la pareja holandesa viajó primero por el país y luego por lugares de Sudamérica como Chile y Uruguay antes de embarcar; ese mismo reporte señaló que el Ministerio de Salud de Chile descartó que el contagio se originara en Chile y atribuyó la descarte a que los casos primarios transitaron por el país en un periodo que no coincidía con la incubación.
Las autoridades sanitarias de Argentina, según el Ministerio de Salud referido, señalaron que el hantavirus provocó 28 muertes en todo el país el año pasado, y que casi un tercio de los casos derivaron en muertes, frente a una tasa de mortalidad promedio de 15 en los cinco años anteriores, en un contexto en el que se reportan casos en zonas con alta presencia de roedores como Magallanes y Atacama. El reporte recordó que Sudamérica registró la última transmisión documentada de persona a persona en 2019, y señaló que desde noviembre del año anterior estaba vigente una alerta epidemiológica en Chile para detectar y tratar precozmente casos.