Arrestos federales desarticularon una operación atribuida a la Mafia Mexicana en el sur de California, con más de dos docenas de miembros y colaboradores detenidos durante una redada realizada a primera hora del jueves, según autoridades federales. El operativo involucró al FBI y a otras agencias federales y locales que ejecutaron órdenes de cateo y arresto en unas 30 ubicaciones, en su mayoría en el condado de Orange, al sur de Los Ángeles, de acuerdo con la fiscalía federal.
En total, los fiscales dijeron que 43 personas—incluidas algunas que ya estaban bajo custodia—fueron acusadas formalmente. Entre los delitos mencionados en la acusación figuran asesinato, secuestro, extorsión, operar una red ilegal de apuestas y tráfico de drogas, un patrón que, según el caso, se extendía a diferentes tipos de actividad criminal dentro del área.
Durante la operación, las autoridades incautaron 54 kilos (120 libras) de metanfetamina y más de 4 kilos (8 libras) de fentanilo, además de 25 armas de fuego. La fiscalía federal también indicó que se confiscaron más de 30.000 dólares en efectivo, como parte de las acciones coordinadas con los arrestos.
El fiscal federal adjunto Bill Essayli dijo en conferencia de prensa que “Lo que estamos sacando de las calles es muy, muy peligroso. Estos tipos no tienen ningún respeto por la vida humana. Lo suyo es hacer dinero”. En la misma intervención, se enmarcó el caso como una respuesta contra una organización descrita por las autoridades como particularmente peligrosa.
La acusación presentada por el gobierno federal sostiene que la Mafia Mexicana se originó en la década de 1950 en un centro de detención juvenil y creció hasta convertirse en una organización criminal internacional. Según la acusación, la banda habría llegado a controlar contrabando, venta de drogas y extorsión desde dentro del sistema penitenciario de California.
Los documentos judiciales citados por la fiscalía federal detallan que un líder que estaba encarcelado habría utilizado teléfonos celulares de contrabando para supervisar actividades delictivas desde su celda en una prisión estatal. Ese periodo se ubica entre junio de 2024 y abril de 2026, según la acusación, en la que se afirma que el líder ordenó a miembros de pandillas callejeras secuestrar y agredir a personas.
La fiscalía federal también describió en un comunicado que la banda “Operaba negocios ilegales de apuestas en centros comerciales y en viviendas privadas”. En ese mismo texto, la fiscalía señaló que la organización cobraba “impuestos extorsivos” y brindaba “protección, incluso con el uso de la violencia”, para resguardar esos negocios.
Además, la acusación atribuye a la banda la sospecha de un asesinato en un motel “controlado por pandillas” en Anaheim, según el expediente descrito por la fiscalía. Los acusados comenzarán a comparecer por primera vez el jueves por la tarde ante un tribunal federal, con audiencias en los condados de Los Ángeles y Orange.