Orbán salió de la política húngara al ceder el poder después de 16 años al término de una elección parlamentaria que, según los resultados reportados mientras se contaban los votos, dejó como ganador a Péter Magyar y su partido Tisza. El primer ministro reconoció su derrota de forma inmediata tras el escrutinio y enmarcó la siguiente etapa como una transición desde el gobierno hacia la oposición. El resultado, a su vez, reordenó el tablero europeo en un momento en que los socios de Hungría observaban con atención el rumbo de su relación con la Unión Europea y la OTAN.

A pocas horas del anuncio de que su partido perdía, Orbán dijo a sus simpatizantes: “Felicité al partido victorioso”, y agregó: “Vamos a servir a la nación húngara y a nuestra patria desde la oposición”. En el marco del cambio político, AP describió que el proceso electoral en Hungría tuvo una dimensión continental, con efectos potenciales sobre la dinámica del bloque europeo y sobre cómo otros movimientos de extrema derecha han mirado a Orbán como ejemplo de uso del poder estatal en la competencia política.

Magyar, quien había sido un aliado cercano de Orbán antes de romper con el círculo del primer ministro, se comprometió a rearmar la política exterior húngara en torno a las instituciones occidentales. AP informó que Magyar prometió reconstruir las relaciones con la Unión Europea y con la OTAN, vínculos que se deterioraron durante el gobierno de Orbán, y que líderes europeos felicitaron al vencedor. En Budapest, su celebración se concentró a lo largo del río Danubio, con un acto al que asistieron decenas de miles de simpatizantes.

En ese evento, Magyar dijo que “esta noche prevaleció la verdad sobre las mentiras” y que “hoy ganamos porque los húngaros no se preguntaron qué es lo que su patria podía hacer por ellos; se preguntaron qué podían hacer ellos por su patria”. AP también describió escenas de ambiente festivo en calles de Budapest, con conductores tocando bocinas y reproduciendo canciones antigubernamentales entre cánticos de la multitud.

Durante la celebración, una consigna que AP reportó como recurrente fue “Ruszkik haza!” —equivalente a “Rusos, váyanse a casa!”—, una frase asociada a la revolución antisoviética húngara de 1956 que, según el despacho, fue ganando vigencia en paralelo a la aproximación de Hungría hacia Moscú durante el periodo de Orbán. La participación electoral también se reportó como inusualmente alta: la Oficina Nacional Electoral indicó que fue de casi el 80%, descrito como récord para cualquier elección en la Hungría poscomunista.

En la noche electoral, con el 93% de los votos contabilizados, Tisza de Magyar tenía más del 53% frente al 37% del partido Fidesz de Orbán, de acuerdo con los recuentos preliminares citados por AP. Con esos números, el despacho dijo que Tisza parecía encaminado a ganar 94 de los 106 distritos electorales del país, aunque en ese momento no estaba claro si el partido alcanzaría la mayoría de dos tercios necesaria para implementar cambios importantes en la legislación.

El vuelco electoral ocurre después de un largo periodo de Orbán como una figura destacada en la política de la Unión Europea y un antagonista frecuente dentro de la alianza europea. AP señaló que Orbán cultivó vínculos con Rusia y que su gobierno frustró en varias ocasiones esfuerzos de la Unión Europea para apoyar a Ucrania; en ese contexto, también señaló tensiones sobre la dependencia de Hungría en la energía rusa y sobre la postura en debates europeos ligados a la guerra.

AP también indicó que recientes revelaciones mostraron que un miembro destacado del gobierno de Orbán compartía con frecuencia contenido de conversaciones entre la UE y Moscú, lo que generó acusaciones de que Hungría actuaba en nombre de Rusia dentro del bloque. Además, el despacho vinculó la campaña electoral con redes políticas más amplias, al mencionar que integrantes del movimiento de Trump “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” (MAGA) figuran entre quienes ven al gobierno de Orbán y a Fidesz como ejemplos de una política conservadora y antiglobalista, mientras defensores de la democracia liberal y el Estado de derecho la critican.

En el relato de la competencia, AP describió a Magyar como un retador que surgió “desde dentro”, al señalar que ascendió dentro del entorno de Fidesz antes de distanciarse en 2024 y de fundar Tisza. Desde entonces, AP dijo que Magyar recorrió el país con campaña sostenida, y reportó que en una entrevista con AP a principios de ese mes afirmó que la elección sería un “referéndum” sobre si Hungría continúa su “deriva” hacia Rusia bajo Orbán o si recupera su lugar entre las sociedades democráticas europeas.

La contienda electoral, según AP, también estuvo marcada por condiciones de competencia asimétrica: el control de Orbán sobre los medios públicos de Hungría —descritos como transformados en un altavoz de su partido— y por “amplios segmentos” del mercado de medios privados, que dieron ventaja para difundir su mensaje. AP sumó que la transformación unilateral del sistema electoral y la manipulación de los límites de los 106 distritos electorales por parte de Fidesz obligarán, según estimaciones citadas por el despacho, a que Tisza logre un 5% más de votos que el partido de Orbán para alcanzar una mayoría simple.

Finalmente, AP señaló un elemento de incertidumbre sobre el equilibrio en la votación: indicó que cientos de miles de húngaros étnicos en países vecinos tienen derecho a votar y que tradicionalmente han votado de forma abrumadora por Fidesz. El despacho también mencionó reportes de prensa que, según AP, atribuían a servicios secretos rusos una conspiración para interferir e inclinar la elección a favor de Orbán, aunque el primer ministro, dijo AP, acusa a Ucrania y a aliados europeos de intentar interferir para instalar un gobierno “proucrania”. En paralelo, AP anticipó que la UE estará a la espera de ver cómo Magyar cambia el enfoque de Hungría hacia Ucrania, tras el historial de vetos de Orbán en decisiones que requerían unanimidad.