El ataque israelí del miércoles en Beirut ocurrió pocas horas después de que se anunciara un alto el fuego en la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán, una pausa que trajo un breve alivio a los libaneses antes de dar paso al pánico por una nueva ofensiva. En el centro de la capital, reporteros de The Associated Press observaron humo negro saliendo de varias zonas, mientras las explosiones interrumpían bocinazos de tráfico y las ambulancias se dirigían hacia incendios. El gobierno libanés atribuyó la ofensiva a Israel y dijo que sus efectos incluyeron víctimas mortales y heridos.

El Líbano informó que al menos 182 personas murieron como resultado de los ataques y que cientos más resultaron heridas, según el relato incluido en el despacho de AP. El primer ministro libanés Nawaf Salam, en un comunicado, acusó a Israel de escalar en un momento en que, según su postura, se trataba de negociar una solución. Además, el presidente libanés Joseph Aoun calificó los ataques como “bárbaros”, mientras que el Ministerio de Salud del Líbano indicó que, junto con los 182 muertos, al menos 890 personas resultaron heridas en los ataques reportados por AP.

En Washington, Donald Trump fue preguntado por PBS News Hour sobre los recientes ataques de Israel y dijo que, sobre esa cuestión, “Eso es una escaramuza separada”. Trump también afirmó que el Líbano no estaba incluido en el acuerdo debido a la presencia de Hezbolá, mientras que el texto de AP indica que Israel había señalado que el acuerdo no se extiende a Líbano, aunque Irán y el mediador Pakistán sostuvieron que sí. En ese marco, el anuncio de tregua no logró contener la ofensiva en Beirut.

El ejército israelí atribuyó la operación a objetivos militares e inteligencia, al sostener que atacó lanzadores de misiles, centros de mando e infraestructura de inteligencia. AP consignó también que el ejército alegó que combatientes de Hezbolá intentaban “mezclarse” en zonas musulmanas no chiíes fuera de sus bastiones tradicionales. Residentes y funcionarios locales, en cambio, negaron que los edificios alcanzados fueran sitios militares, señalando que el patrón de impacto se concentró en áreas civiles y residenciales.

Una escena descrita por AP en la zona de Corniche al Mazraa, un área comercial y residencial, mostró cuerpos calcinados en vehículos y en el suelo, así como labores de rescate en intersecciones concurridas. AP señaló que rescatistas retiraron escombros humeantes y revisaron ruinas en busca de sobrevivientes con ayuda de montacargas. Mohammed Balouza, miembro del concejo municipal de Beirut en el lugar del ataque, dijo: “Esta es una zona residencial. Aquí no hay nada (militar)”.

Mientras el humo se elevaba el miércoles, Israel también emitió advertencias vinculadas a Hezbolá. El ministro de Defensa israelí Israel Katz advirtió al líder de Hezbolá, Naim Kassem, que “su turno llegará”, recordando que en 2024 Israel mató al anterior líder del grupo, Hasan Nasrala. Katz calificó los ataques del miércoles como el mayor golpe contra Hezbolá desde el ataque que, en septiembre de 2024, provocó explosiones casi simultáneas de bípers utilizados por integrantes del grupo.

En una respuesta que AP reportó con anonimato, un funcionario de Hezbolá dijo que el grupo estaba dando una oportunidad a los mediadores para asegurar un alto el fuego en Líbano, pero agregó que “no hemos anunciado nuestra adhesión al alto al fuego ya que los israelíes no lo están cumpliendo”. El funcionario, según AP, advirtió que Hezbolá no aceptará un regreso al statu quo previo al 2 de marzo, cuando Israel realizaba ataques casi diarios en Líbano pese a una tregua nominal desde el final de la última guerra a gran escala entre Israel y Hezbolá, en noviembre de 2024.

AP también recordó que Hezbolá disparó misiles a través de la frontera días después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán el 28 de febrero, lo que desencadenó una guerra regional. Israel respondió con bombardeos en Líbano y una invasión por tierra, y en días previos el propio ejército israelí había atribuido ataques a la protección de residentes del norte de Israel que estaban bajo fuego intenso. El despacho añadió que más de un millón de personas han sido desplazadas en Líbano, y que antes del ataque del miércoles—después del anuncio de alto el fuego en Irán—muchas personas desplazadas que dormían en tiendas de campaña en calles de Beirut y en la ciudad costera de Sidón empezaron a empacar para regresar a sus hogares.

En el malecón de Beirut, AP describió campamentos donde familias expresaron confusión y desesperación. Fadi Zaydan, de 35 años, dijo: “No podemos más con esto: dormir en una tienda, no bañarnos, la incertidumbre”, explicando que él y sus padres habían preparado su regreso a Nabatieh, pero que en cambio decidieron esperar en Sidón, más cerca de su hogar.