Desde que se anunció el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, funcionarios del gobierno del presidente Donald Trump han dicho que las capacidades militares y de armamento iraníes han quedado prácticamente aniquiladas tras semanas de combates. En sus intervenciones, el general Dan Caine —jefe del Estado Mayor Conjunto— atribuyó a los ataques estadounidenses la degradación masiva de defensas antiaéreas, marina, minas y parte de la base industrial de armas de Irán, con cifras que buscan respaldar la idea de que la respuesta iraní habría quedado limitada.

Pero el propio relato oficial y los registros independientes citados en el despacho de Associated Press apuntan a que aún persisten capacidades iraníes. El texto señala que se reconoce que Teherán conserva algunas capacidades, ya sea para contraatacar o para defenderse, y en ese contexto Armed Conflict Location & Event Data, con sede en Estados Unidos, reporta que los ataques iraníes siguieron a un ritmo relativamente constante e ininterrumpido desde que la guerra comenzó el 28 de febrero hasta el miércoles, momento en que Caine y otros funcionarios hablaban con datos agregados.

En defensas aéreas, Caine sostuvo que Estados Unidos ha atacado más de 1.500 objetivos de defensas aéreas, más de 450 instalaciones de almacenamiento de misiles balísticos y 800 instalaciones de almacenamiento de drones de ataque de unidireccional. El general aseguró a periodistas que “Todos esos sistemas ya no existen”, una conclusión que contrasta con la ausencia, en sus declaraciones, de detalles sobre el “20% restante” de defensas aéreas de Irán ni sobre qué zonas del país mantendrían cierta capacidad.

Las afirmaciones de “control” aparecen también en el discurso del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien sostuvo de forma similar que “Irán ya no tiene defensas aéreas” y que Estados Unidos “controlamos sus cielos”. Poco después, sin embargo, el propio Hegseth admitió que Irán “aún puede disparar — lo sabemos”, y amplió que, aunque “tengan un sistema aquí o allá”, ya no contaban con un “sistema” antiaéreo “capaz de defender sus cielos”, sin que en ese punto ofreciera cómo se distribuye esa capacidad.

La persistencia de la respuesta iraní también se observa en el hecho de que, según el despacho, ni Caine ni Hegseth dieron nuevos detalles sobre el tipo de arma que Irán usó para derribar un F-15E Strike Eagle estadounidense la semana pasada. El texto precisa que fue la primera vez que un avión militar de Estados Unidos es derribado durante la guerra, lo que —en el marco del reporte— muestra que Teherán conserva capacidad de respuesta como MSI previamente reportó. El lunes, Trump describió el incidente como un “misil de hombro portátil, un misil buscador de calor”.

En cuanto a la marina, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo el miércoles que la marina iraní quedó “completamente aniquilada”. Caine, no obstante, matizó que aunque 150 barcos iraníes “están en el fondo del océano”, solo se ha hundido a la mitad de las pequeñas lanchas de ataque de la Guardia Revolucionaria, embarcaciones que el gobierno utilizaba para rodear y hostigar buques de guerra y mercantes en el estrecho de Ormuz. Además, Caine sostuvo que tras más de 700 ataques, las fuerzas armadas creen haber destruido más del 95% de las minas navales de Irán.

El reporte señala que, como Estados Unidos no había dicho cuál era el tamaño del arsenal iraní antes de la guerra, se desconoce cuántas minas navales componen el 5% restante. Añade que agencias de noticias semioficiales en Irán publicaron el jueves un gráfico que deja entrever que la Guardia Revolucionaria colocó minas marinas durante la guerra en el estrecho de Ormuz. El despacho interpreta que ese mensaje probablemente funcione como una táctica de presión mientras Irán, Israel y Estados Unidos avanzan hacia negociaciones el fin de semana en Pakistán, y afirma que analistas independientes no han visto cambios en el tráfico mercante a través del estrecho desde que empezó el frágil alto el fuego.

Sobre la industria de armas, Caine afirmó que las fuerzas armadas estadounidenses “destruyeron la base industrial de defensa de Irán” y que Estados Unidos y aliados atacaron “aproximadamente el 90% de sus fábricas de armas”. También indicó que casi el 80% de la base industrial nuclear de Irán fue atacada, degradando —según esa formulación— los intentos iraníes de obtener un arma nuclear. Aunque Caine dijo que Irán ya no podía producir ciertos componentes, como motores para cohetes de combustible sólido, el reporte indica que se abstuvo de afirmar que Irán no pudiera reconstruir o conseguir armamento eventualmente por otras vías, ni que las fábricas atacadas quedaran realmente destruidas o inutilizables.

El despacho agrega que Trump reconoció esa posibilidad al advertir a otros países que no proporcionen armamento a Irán. En redes sociales el miércoles, Trump escribió que “Un país que suministre armamento militar a Irán será sometido de inmediato a aranceles del 50% sobre cualquiera y todos los bienes vendidos a los Estados Unidos de América, con efecto inmediato”.

En paralelo, el reporte describe que el ejército de Israel destacó sus propias cifras de defensa, al señalar que tuvo una tasa de interceptación de más del 90% mediante sus sistemas antiaéreos para alcanzar drones o misiles antes del impacto. El despacho incluye que, a lo largo de décadas, Israel desarrolló un sistema capaz de detectar proyectiles entrantes y desplegarse solo si un proyectil se dirige hacia un centro urbano o contra infraestructura militar o civil de importancia, y añade que el gobierno israelí sostiene que el sistema no ofrece una garantía del 100%, pero le atribuye evitar daños graves e incontables víctimas.