Artemis II regresó a casa el lunes por la noche después de salir de detrás de la Luna, con cuatro astronautas a bordo y vistas que, según la misión, no se habían observado antes a simple vista. El sobrevuelo de siete horas marcó un punto culminante para el primer regreso tripulado de la NASA a la Luna desde la era del programa Apolo, y lo hizo con una trayectoria diseñada para aprovechar la gravedad de la Tierra y la Luna mientras reduce el uso de combustible.

En esa salida y regreso, la nave siguió una ruta conocida como trayectoria lunar de retorno libre, una maniobra de “figura de ocho” que pone a la tripulación en rumbo de vuelta una vez que emerge de detrás del satélite. Durante la fase lunar, la tripulación pasó más de la mitad del sobrevuelo ocultándose detrás de la Luna, y durante 40 minutos se produjo la mayor interrupción de comunicaciones antes de reanudar las observaciones y el intercambio con el equipo en Houston.

El hito del vuelo llegó cuando Artemis II batió el récord de distancia que había establecido el Apolo 13 en abril de 1970. La misión superó esa marca al alcanzar una distancia máxima de 406.771 kilómetros (252.756 millas) de la Tierra, según lo reportado, y ya en ese punto la nave estaba de regreso hacia el hogar. Los astronautas completaron el viaje con una duración prevista de cuatro días y el vuelo de prueba debía concluir el viernes con un amerizaje en el Pacífico.

La tripulación había empezado la jornada trascendental con la voz del comandante del Apolo 13, Jim Lovell, quien grabó el mensaje poco antes de su muerte en agosto. “Bienvenidos a mi viejo vecindario”, expresó Lovell, quien también voló en el Apolo 8, la primera visita lunar de la humanidad, añadiendo: “Es un día histórico y sé lo ocupados que estarán, pero no olviden disfrutar la vista”. Para la misión, ese arranque conmemorativo se combinó con símbolos del programa Apolo: los astronautas llevaron el parche de seda del Apolo 8 y lo mostraron cuando se acercaba el sobrevuelo crucial.

Poco después de romper el récord del Apolo 13, los astronautas solicitaron permiso al Control de la Misión para nombrar dos cráteres lunares que dijeron haber observado previamente. Propusieron Integrity para referirse a la cápsula y Carroll en honor a la esposa del comandante Reid Wiseman, que murió de cáncer en 2020; en el relato, Wiseman lloró durante la solicitud y luego los cuatro astronautas se abrazaron entre lágrimas. Tras recuperar la compostura, Wiseman transmitió: “Una vista tan majestuosa aquí afuera”, mientras comenzaba a tomar fotos.

Durante el tiempo en que la nave quedó expuesta a los ángulos que buscaban, los astronautas indicaron que lograron capturar la Luna y la Tierra en la misma toma y siguieron conversando con científicos en Houston sobre lo que veían. El piloto Victor Glover dijo que algunos picos lucían tan brillantes que parecían cubiertos de nieve, y además de fotografiar con cámaras Nikon de alta potencia, usaron iPhones para imágenes improvisadas.

La NASA y la tripulación también enfocaron parte del sobrevuelo en objetivos científicos planeados con anterioridad. Wiseman y su equipo, que habían estudiado geografía lunar durante años para prepararse, añadieron eclipses solares a su repertorio en las semanas previas. Entre los objetivos principales estuvo la cuenca Orientale, una gran cuenca formada por impactos, con tres anillos concéntricos y un anillo exterior que se extiende por casi 950 kilómetros (600 millas), así como otros puntos de interés vinculados a aterrizajes anteriores del programa Apolo.

Entre esos objetivos figuraron los sitios de alunizaje de las misiones Apolo 12 y 14, junto con los bordes de la región del polo sur, el lugar señalado como preferido para futuros alunizajes. Más lejos, la tripulación observó planetas como Mercurio, Venus, Marte y Saturno además de la Tierra, y un eclipse solar total acompañó las observaciones mientras rodeaban la Luna y continuaban con fotografías y mediciones.

La misión también contó con seguimiento desde la Tierra por parte de especialistas de la NASA: Kelsey Young, geóloga de la agencia espacial, esperaba miles de fotos de las observaciones. Artemis II, además, fue presentado como el primer lanzamiento lunar tripulado de la NASA desde el Apolo 17 en 1972, con el objetivo de abrir camino para Artemis III el próximo año, y para alunizajes de dos astronautas cerca del polo sur en Artemis IV en 2028.

En el reporte, Glover relacionó la experiencia de volar a la Luna con el periodo de la Semana Santa, diciendo que le hizo sentir “la belleza de la creación”. También señaló que la Tierra es “un oasis en medio de ‘un montón de nada, esta cosa que llamamos el universo’”, y al final del vuelo transmitió que era una oportunidad para “recordemos dónde estamos, quiénes somos, y que somos una sola cosa y tenemos que salir adelante juntos”, mientras entrelazaba las manos con sus compañeros.