Associated Press informó que el derribo de dos aviones militares estadounidenses por parte de Irán ha ocurrido en una fase de la guerra en la que Washington y sus aliados ya habían comenzado ataques aéreos, y el episodio marca una ruptura con el patrón que, según la información citada, llevaba más de dos décadas sin aviones de combate estadounidenses abatidos por fuerzas enemigas en combate. El reporte ubica los incidentes cinco semanas después de los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán y después de que el presidente Donald Trump afirmara a principios de semana que la “capacidad de Teherán para lanzar misiles y drones está drásticamente limitada”.

En el primer caso descrito, funcionarios estadounidenses dijeron que Irán derribó un F-15E Strike Eagle y que un miembro del servicio fue rescatado mientras continuaba la búsqueda de un segundo tripulante. De forma paralela, el reporte indicó que la prensa estatal iraní afirmó que un avión de ataque A-10 del Pentágono se estrelló tras ser alcanzado por fuerzas de defensa iraníes.

El texto también coloca el incidente en perspectiva histórica dentro de la experiencia de combate atribuida a Estados Unidos. Asociado a ese marco, Houston Cantwell, general de brigada de la Fuerza Aérea retirado y expiloto de cazas F-16, dijo que “la última vez que un avión de combate de Estados Unidos fue derribado en combate” fue un A-10 Thunderbolt II durante la invasión de Irak en 2003. Cantwell apuntó que, en esa lógica comparativa, Estados Unidos había estado combatiendo principalmente a insurgentes que no contaban con las mismas capacidades antiaéreas, y señaló que el hecho de que no se hubieran perdido más aviones de combate en Irán es una señal de capacidad de las fuerzas aéreas de Estados Unidos.

Al describir el contraste entre la expectativa y lo que ocurrió, Cantwell aseguró: “El hecho de que esto no haya ocurrido hasta ahora es un absoluto milagro”. En el mismo pasaje, el experto agregó que, al margen del resultado de los derribos, las misiones estadounidenses siguieron siendo de combate y que “aquí estamos realizando misiones de combate, nos disparan todos los días”, en referencia al tipo de amenazas que enfrentan los tripulantes.

El reporte también citó un cálculo de actividad de Estados Unidos en la guerra con Irán: el Comando Central indicó en un comunicado que las fuerzas estadounidenses han volado más de 13.000 misiones y han atacado más de 12.300 objetivos desde que comenzó la campaña aérea. Con ese dato como contexto, Associated Press enmarcó el derribo de aviones como una muestra de que, aun con ataques sostenidos durante más de un mes, el debilitado ejército iraní sigue presentando capacidad de respuesta contra misiones estadounidenses.

En cuanto a cómo debe entenderse el desempeño defensivo iraní, Behnam Ben Taleblu, director sénior del programa sobre Irán en la Foundation for Defense of Democracies, sostuvo que existe una diferencia entre “superioridad aérea” y “supremacía aérea”. Taleblu agregó en el reporte que “Un sistema de defensa aérea inutilizado no es un sistema de defensa aérea destruido” y que “No debería sorprendernos que sigan combatiendo”, sugiriendo que la persistencia del riesgo no depende únicamente de una anulación total de la defensa aérea.

Otros elementos del reporte se centraron en el tipo de amenaza que podría haber alcanzado a los aviones. En ese contexto, Taleblu explicó que los aviones estadounidenses han realizado misiones a menor altitud, lo que los haría más vulnerables a los misiles enemigos, y señaló que es posible que Irán haya disparado un misil tierra-aire contra el F-15, pero que sería más probable el uso de un misil portátil lanzado desde el hombro. Según la descripción citada, ese tipo de armas serían más difíciles de detectar y reflejarían el argumento de que Irán es “débil pero aún letal”, y Taleblu añadió: “Este es un régimen que está luchando por su supervivencia”.

Mark Cancian, coronel retirado de la Infantería de Marina y asesor sénior de defensa en el Center for Strategic and International Studies, coincidió en que probablemente se utilizó un misil disparado desde el hombro contra el avión. También calificó la guerra aérea estadounidense como un “tremendo éxito”, pero matizó que existe un componente político y de percepción pública: Cancian dijo que la opinión pública estadounidense está acostumbrada a librar guerras “sin sangre” y que “para ellos, cualquier pérdida es inaceptable”.

El reporte añadió información sobre lo que hacen los pilotos cuando un avión es impactado, y sobre el entrenamiento posterior. Cantwell describió que en entornos de alto riesgo como misiones sobre Irán, la presión arterial del aviador aumenta y se mantiene en alerta máxima ante posibles misiles entrantes, y explicó que normalmente se trata de proyectiles guiados por infrarrojos o por radar, lo que requiere tácticas evasivas distintas. Si el piloto necesita eyectarse, dijo que están entrenados sobre qué hacer después, incluyendo revisar si tienen heridas tras una eyección violenta y, sobre todo, comunicar su ubicación para que los rescatistas puedan localizarlos; al mismo tiempo, añadió que el enemigo podría intentar interceptar comunicaciones o falsear ubicaciones.

Finalmente, el reporte distinguió el riesgo específico para distintos tipos de aeronaves. Señaló que los aviones caídos el viernes no fueron las primeras aeronaves estadounidenses tripuladas que se pierden en Irán, y recordó que en 1980 un helicóptero militar y un avión explotaron durante una misión abortada para rescatar rehenes en la embajada de Estados Unidos en Teherán. En décadas posteriores, el reporte citó derribos de helicópteros como un Chinook MH-47 del Ejército alcanzado por una granada propulsada por cohete en Afganistán en 2005, lo que provocó 16 muertes, y argumentó que los helicópteros son más peligrosos porque, según Cantwell, “cuanto más bajo y más lento (vuelas), más susceptible eres”.

En un cierre de tono elogioso, Associated Press describió que quienes salieron en las misiones de rescate de esa semana probablemente en helicóptero realizaron “un acto tan valiente y honorable”, afirmó Cantwell. El texto indicó además que Bedayn reportó desde Denver y que en la historia se aclaró que no había ocurrido un derribo de un avión militar de Estados Unidos en 20 años, sino de aeronaves en general.