El lanzamiento de Artemis II se encamina en Cabo Cañaveral, Florida, después de que la NASA encaran varias semanas de ajustes en el cohete y el martes encararan una cuenta regresiva sin contratiempos, según informó la agencia. De acuerdo con las autoridades en el sitio, el cohete lunar se encontraba en condiciones adecuadas para continuar con el proceso de lanzamiento, y los pronósticos meteorológicos apuntaban a una ventana favorable.

En paralelo, el equipo de lanzamiento consideró el clima como una pieza clave del plan. Los meteorólogos situaron en 80% las probabilidades de condiciones favorables para el despegue, en vísperas del primer viaje de astronautas a la Luna en más de medio siglo.

Jeff Spaulding, director principal de pruebas, expresó la disposición del equipo y el énfasis del momento: “Todos están muy entusiasmados y entienden la importancia de este lanzamiento”. Su comentario se conoció mientras las operaciones seguían el flujo previsto en la plataforma antes del despegue.

Artemis II asigna cuatro astronautas para la misión: tres estadounidenses y un canadiense. La trayectoria, de acuerdo con el plan descrito para el vuelo, contempla dar la vuelta a la Luna a gran velocidad, sin aterrizar y sin entrar en órbita, y regresar directamente a la Tierra.

El vuelo también se enmarca como un retorno de NASA al objetivo de enviar tripulación al entorno lunar. Los cuatro astronautas se convertirán en los primeros visitantes lunares desde la misión Apolo 17 en 1972, según la información difundida para el lanzamiento.

La NASA había pospuesto el despegue previamente. Las fugas de combustible de hidrógeno retrasaron el vuelo que estaba previsto para febrero hasta marzo, y luego unas líneas de helio obstruidas lo volvieron a empujar hasta abril. La agencia, como parte de su planificación, dispone de pocos días cada mes para enviar a los tres estadounidenses y al canadiense hacia la Luna.

Confiado en que los problemas técnicos quedaron resueltos, el equipo de lanzamiento planea comenzar el miércoles por la mañana a cargar combustible en el cohete Space Launch System (SLS), de 32 pisos de altura, para luego despegar por la tarde.