Irán y Estados Unidos parecían estar trabados el jueves después de que ambos endurecieron sus posturas sobre conversaciones de alto el fuego, en medio del incremento de tropas estadounidenses hacia el Medio Oriente y de los reportes de bombardeos intensos en Irán, informó The Associated Press. En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump extendió hasta el 6 de abril su plazo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, mientras Teherán fortalecía su control sobre esa vía fluvial y el primer ministro israelí coordinaba nuevas medidas en el sur del Líbano contra Hezbollah.
Ormuz ocupó el centro del pulso diplomático y militar. Trump dijo que el objetivo era presionar por la reapertura completa del estrecho antes de la fecha límite, y advirtió que atacaría centrales eléctricas iraníes si Irán no reabre por completo. Desde Teherán, el gobierno advirtió que tomaría represalias contra infraestructura vital de la región, incluyendo instalaciones de desalinización, si Trump mantenía esa promesa.
Mientras tanto, un bloque árabe afirmó que Irán estaría cobrando “peaje” a los buques para asegurar su paso. Jasem Mohamed al-Budaiwi, secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, dijo que Irán cobra por el paso seguro, y Lloyd’s List Intelligence calificó la medida como un “régimen de ‘cabina de peaje de facto’”, señalando que al menos dos embarcaciones habrían pagado en yuanes, la moneda china.
En el intercambio de señales, el reporte destacó que Israel también aceleró su propio componente militar. El ejército israelí informó el despliegue de la 162da división hacia el sur del Líbano, sumándose a los miles de soldados que se han trasladado allí desde que estalló la guerra. Israel sostuvo que la operación, de duración indefinida, busca proteger las localidades de la frontera norte frente a los ataques de Hezbollah y expulsar al grupo de la zona.
Además, Israel atribuyó a sus operaciones en Irán y cerca de la región marítima un impacto directo sobre la navegación. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo que Israel abatió al jefe de la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní, Alireza Tangsiri, y al jefe de inteligencia naval, Behnam Rezaei. Israel sostuvo que Tangsiri era responsable de los bombardeos que han impedido la navegación por Ormuz, y Teherán no reconoció de inmediato las muertes.
En la dimensión diplomática, Estados Unidos presentó una vía de negociación a través de intermediarios. Con Pakistán como mediador, Washington entregó a Irán una “lista de acciones” de 15 puntos, confirmó el enviado de Trump, Steve Witkoff, describiéndola como un marco para un posible acuerdo de paz. Witkoff añadió que había “fuertes indicios” de que Estados Unidos podría “convencer a Irán de que este es el punto de inflexión, al no tener una mejor alternativa que más muerte y destrucción”, según el despacho.
Trump, por su parte, dijo en redes sociales que Teherán necesita “tomar en serio pronto” las negociaciones para el fin de la guerra “antes de que sea demasiado tarde”. Del lado iraní, el reporte señaló que el canal estatal Press TV dijo que Irán tiene su propia propuesta de cinco puntos, que incluye indemnizaciones y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, negó que exista un proceso de negociación en curso. En una entrevista en la televisión estatal, Araghchi dijo que su gobierno no ha entablado conversaciones para poner fin a la guerra y que no planea hacerlo, y sostuvo que Estados Unidos intentó enviar mensajes a Irán mediante otras naciones, pero “eso no es una conversación ni una negociación”. El reporte también citó a Egipto como intermediario: el ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Badr Abdelatty, dijo que su país observa un deseo de ambas partes “de calma, de explorar negociaciones”.
Mientras diplomáticos y mediadores hablaban de marcos y contrapropuestas, la guerra mantenía el ritmo. The Associated Press informó que, junto con el despliegue de tropas, un grupo de buques —incluido el USS Tripoli— se acercaba a la región con unos 2.500 marines a bordo, y que se ordenó el despliegue de al menos 1.000 paracaidistas de la 82da División Aerotransportada, entrenados para aterrizar en territorio hostil. Ali Bahreini, enviado principal de Irán ante las instituciones de la ONU en Ginebra, advirtió que cualquier intento de Estados Unidos e Israel de montar una invasión terrestre sería un “grave” error.
El reporte situó la escalada en el terreno con intercambios de ataques aéreos. Israel afirmó que llevó a cabo una oleada de ataques contra infraestructura iraní, y se reportaron intensos bombardeos cerca de Isfahán, ciudad donde está una base aérea iraní y otras instalaciones militares, además de una de las ubicaciones nucleares de Irán. Testigos le dijeron a The Associated Press que no había electricidad en algunas zonas de Teherán, aunque aún no se habían publicado informes oficiales; también se reportaron sonidos de fuertes ataques y el sobrevuelo de aviones de combate.
En Israel, el servicio de emergencias dijo que un hombre de unos 30 años murió cerca de Nahariya tras una oleada de proyectiles desde Líbano, y en Emiratos Árabes Unidos se reportó la muerte de dos personas por la caída de restos de un misil interceptado sobre Abu Dabi. El despacho citó además a Ali Jafarian, viceministro de Salud de Irán, quien dijo a Al Jazeera que más de 1.900 personas han muerto en Irán desde el inicio de la guerra. También se reportaron cifras de fallecidos en Israel, Líbano, Estados árabes del Golfo, Cisjordania ocupada e Irak, de acuerdo con las autoridades citadas en el despacho.