Cierre parcial del gobierno y filas en aeropuertos reavivan debate por el pago de la TSA

El presidente Donald Trump amenazó el sábado con un cambio de rumbo en la seguridad aeroportuaria durante el cierre parcial del gobierno federal, al insinuar que agentes del ICE podrían asumir un papel en los controles de aeropuertos si los demócratas en el Congreso no aprueban el financiamiento para la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). En un escenario de tensión política en Washington, el impacto operativo del cierre se sintió en los aeropuertos el mismo día, con variaciones en los tiempos de espera en los puntos de control.

En el aeropuerto de Atlanta, pasajeros y trabajadores describieron la fila como el síntoma visible de un problema más amplio: la falta de pago a los inspectores de la TSA. Christian Childress, un asistente de vuelo privado que dijo conocer el sistema de aviación, afirmó que “El asunto número 1 debería ser pagarle a la gente a la que hay que pagarle y mantener seguro nuestro sistema de viajes aéreos”, y agregó que luego “pueden debatir lo que quieran sobre seguridad nacional”.

Childress dijo que el cierre ha tenido efectos “irregulares” hasta ahora, y relató que llegó al aeropuerto de Atlanta casi tres horas antes de su vuelo de la 1:30 p. m. En el mismo lugar, otros viajeros vincularon la operación de seguridad con la estabilidad del personal: Jackie Donahue, de Oldsmar, Florida, dijo que se unió a una fila a las 11 a. m. para un vuelo de las 2:25 p. m. y agradeció que los agentes de la TSA siguieran trabajando “sin paga”, manifestando: “Tenemos que agradecerle a la gente que está aquí”.

Las esperas en Atlanta reflejaron el ajuste de capacidad durante la interrupción del financiamiento. Según el reporte, los tiempos de espera en los puntos de control se dispararon hasta 90 minutos en las primeras horas del sábado, y luego bajaron a media mañana a unos 25 minutos, un rango descrito como más manejable y cercano a los promedios de días más lentos para viajar en avión.

La disputa en el Congreso se produce después de que, desde el 14 de febrero, la TSA no haya recibido un cheque de pago, de acuerdo con el reporte. En ese marco, el texto señala que los demócratas en el Congreso se negaron a financiar a la agencia mientras exigían cambios en la aplicación de leyes migratorias por parte de agentes federales tras las muertes a tiros de Alex Pretti y Renee Good en Minneapolis. La presión política, según el reporte, se ha trasladado ahora al funcionamiento de la seguridad aeroportuaria.

Trump lanzó sus advertencias el sábado y, en publicaciones en redes sociales, pasó de amenazar a detallar que ya “ha hecho planes para desplegar a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los aeropuertos”. En esas amenazas, el mandatario afirmó que los agentes del ICE llevarían “la ofensiva del gobierno contra la inmigración” en los aeropuertos, con arrestos de “todos los inmigrantes ilegales que han entrado en nuestro país”, y señaló en particular a personas que provienen de Somalia. También escribió: “Espero movilizar al ICE el lunes y ya les he dicho “PREPÁRENSE. ¡NO MÁS ESPERAS, NO MÁS JUEGOS!”, mientras no ofreció más detalles sobre cómo funcionaría esa medida en términos concretos dentro del esquema de la TSA.

El reporte también describe que la medida sobre financiamiento no avanzó el viernes en el Senado, debido a que los demócratas se negaron a aportar el apoyo necesario. Chuck Schumer, líder demócrata del Senado y senador por Nueva York, dijo que presentará el sábado una medida alternativa para financiar únicamente a la TSA, en un esfuerzo que el texto caracteriza como dirigido a desbloquear el financiamiento sin expandir el paquete político que enlaza el cierre con la agenda migratoria.

Mientras tanto, la disponibilidad de personal ha sido un factor en la variabilidad de las filas. El Departamento de Seguridad Nacional informó que aproximadamente 50.000 empleados de la TSA trabajarían durante el cierre, y reportó que el jueves, a nivel nacional, faltó alrededor del 10% de los agentes. En algunos lugares, las tasas de ausentismo fueron descritas como dos o tres veces más altas, y el reporte señala que la escasez de personal ha llevado a aeropuertos a cerrar puntos de control en ocasiones, con tiempos de espera que oscilan de manera drástica.

En Atlanta, algunos viajeros expresaron cansancio por el bloqueo político. Tyrone Williams, un jubilado del suburbio de Ellenwood, dijo que estaba “formado para el control de seguridad antes de volar a Filadelfia” y sostuvo: “No quiero meterme entre los demócratas y los republicanos, pero creo que los demócratas están frenando todo porque no pueden salirse con la suya”. Su postura se sumó a la de otros pasajeros que, según el reporte, pedían que la TSA reciba el pago necesario para sostener los controles, aun mientras persisten las tensiones en torno a la financiación del gobierno y la relación entre seguridad aeroportuaria y políticas migratorias.

El reporte añade que líderes sindicales y funcionarios federales dicen que los agentes de la TSA enfrentan presión financiera durante el cierre. También indica que los revisores de aeropuertos han pasado casi la mitad de los últimos 171 días con cheques de pago retrasados por la política, con días señalados en cierres previos y ahora 36 días y contando durante el cierre actual, y que al menos 376 agentes han renunciado desde el inicio de este cierre, lo que agrava la rotación en una agencia que el texto describe con históricamente altas tasas de deserción y moral baja entre empleados del gobierno.