Unos 90 barcos cruzan Ormuz pese a la guerra y a la “parálisis” del tráfico

Cerca de un mes después de que la guerra con Irán comenzara a afectar el paso por el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo no quedó completamente inhabilitado. Lloyd’s List Intelligence informó que, entre el 1 y el 15 de marzo, unos 89 barcos cruzaron el estrecho, incluidos 16 petroleros, aunque la mayor parte del tráfico por la vía se detuvo desde principios de ese mes.

La misma lectura de datos señala que, antes de la guerra, el estrecho registraba un volumen de entre 100 y 135 tránsitos diarios. Desde que arrancaron los combates, la cifra bajó, y el reporte describió que aproximadamente 20 barcos fueron atacados en la zona, en medio de un entorno en el que la navegación se volvió más peligrosa.

Dentro de ese cuadro, Lloyd’s List Intelligence describió que muchos buques efectuaron tránsitos “clandestinos” para eludir sanciones y la supervisión de gobiernos occidentales. La firma señaló que esos movimientos probablemente tienen vínculos con Irán, y apuntó que, más recientemente, embarcaciones con vínculos con India y Pakistán también lograron cruzar el estrecho conforme los gobiernos intensificaron negociaciones.

Los datos sobre exportaciones de petróleo aportan el contexto de por qué estos cruces importan. Kpler estimó que Irán logró exportar “bastante más” de 16 millones de barriles de petróleo desde el comienzo de marzo, y señaló que China fue el mayor comprador de ese petróleo en el marco de sanciones occidentales y de los riesgos de transporte.

Analistas citados en la información describieron que el volumen exportado mantuvo “resiliencia continua”, y que Irán se benefició de sus ventas a la vez que “preservó su propia arteria de exportación”, apoyándose en el control sobre el paso. El reporte indicó además que las estimaciones de exportaciones coinciden en gran medida con los datos de tráfico marítimo.

En el plano político y de precios, la historia se entrelaza con el mercado del crudo. El texto vinculó el aumento de precios —que subieron más de 40% por encima de 100 dólares por barril desde el inicio de la guerra— con presiones y mensajes de Washington a aliados para enviar buques de guerra y reabrir el estrecho, con el objetivo de abaratar el petróleo. En ese contexto, el secretario del Tesoro Scott Bessent sostuvo en una entrevista con CNBC que “los barcos iraníes ya han estado saliendo” y que Estados Unidos “ha permitido que eso ocurra para abastecer al resto del mundo”.

En la parte operativa, Lloyd’s List Intelligence reportó cruces concretos de buques. El petrolero de crudo MT Karachi, con bandera de Pakistán y controlado por la Pakistan National Shipping Corp., atravesó el estrecho el domingo, según la firma de seguimiento. Shariq Amin, portavoz del Pakistan Port Trust, no confirmó ni negó la ruta utilizada, pero dijo que el barco llegaría pronto a Pakistán de forma segura.

También se mencionaron dos cargamentos de gas licuado de petróleo (GLP): los buques Shivalik y Nanda Devi, con bandera de India y propiedad de la estatal Shipping Corp. of India. Lloyd’s List Intelligence ubicó su paso por el estrecho alrededor del 13 o 14 de marzo, y el reporte explicó que el GLP se usa como combustible principal para cocinar en millones de hogares indios.

El texto incluyó que el ministro de Exteriores de India, Subrahmanyam Jaishankar, dijo al Financial Times que los dos buques pudieron pasar tras conversaciones con Irán. Además, señaló que Irak también sostuvo conversaciones con Irán para permitir el paso de petroleros iraquíes por Ormuz, informó su agencia estatal.

Al evaluar el fenómeno, Lloyd’s List citó el análisis de Richard Meade, editor en jefe de la propia compañía. Meade comentó que los movimientos podían implicar al menos cierto nivel de intervención diplomática, y señaló que Irán podría haber “creado de hecho un corredor seguro” para algunos barcos que pasaron cerca de la costa iraní.

En paralelo, una nota sobre riesgos y medidas de mitigación apareció en el reporte: un análisis anterior en MarineTraffic encontró buques cerca o en el estrecho que declararon estar vinculados con China o contar con tripulación totalmente china para reducir el riesgo de ser atacados, y los analistas consideraron que estos movimientos se apoyaban en vínculos más estrechos entre China e Irán.

La información también describió que Irán amenazó con no permitir “ni un solo litro de petróleo” con destino a Estados Unidos, e Israel y aliados, y añadió que Estados Unidos bombardeó sitios militares en la isla de Kharg, señalada como clave para la red petrolera y las exportaciones de Irán, aunque Donald Trump dijo que por el momento había dejado intacta su infraestructura petrolera.

En su interpretación sobre el funcionamiento del paso, Kun Cao, director de clientes de Reddal, afirmó que los últimos movimientos muestran que el estrecho “no estaba simplemente ‘cerrado’”. Señaló que era mejor entenderlo como “cerrado de manera selectiva contra parte del tráfico”, mientras seguía funcionando para exportaciones iraníes y para un conjunto reducido de movimientos no iraníes tolerados.

Aun así, el reporte advirtió de límites para ese margen. Una nota de investigación de estrategas del banco neerlandés ING —Warren Patterson y Ewa Manthey— sostuvo que, si el plan iraní es “infundir dolor mediante precios de la energía más altos”, entonces el número de petroleros que Irán permita pasar por Ormuz “podría ser muy limitado”.


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