Irán atacó el Aeropuerto Internacional de Dubái y también barcos comerciales el miércoles, mientras Estados Unidos e Israel realizaban bombardeos contra Teherán, en una escalada que, según reportes, buscaba generar presión económica sobre el conflicto que comenzó hace 12 días. El enfrentamiento, según la cobertura, no mostraba señales de desaceleración y siguió alterando rutas comerciales en una de las zonas más transitadas del mundo, con impacto potencial en el tráfico aéreo y en el flujo de combustible y fertilizante que sale del golfo Pérsico.
El jueves, el impacto de los ataques se reflejó en Bahréin, donde un ataque iraní provocó un gran incendio en la isla Muharraq, hogar del aeropuerto internacional del reino insular. Las autoridades pidieron a los residentes permanecer en interiores y cerrar las ventanas para evitar el humo. La cobertura detalló que el aeropuerto cuenta con tanques de combustible para aviones y que, en la zona, otros tanques abastecen a la industria petrolera de Bahréin.
En la región, el reporte indicó que también hubo afectaciones en instalaciones energéticas de otros países. En Omán, los bomberos combatieron un incendio en tanques de almacenamiento de combustible en el puerto de Salalah, según la Agencia de Noticias de Omán. En Irak, un ataque contra el puerto de Basra mató al menos a una persona y obligó a detener las operaciones en todas las terminales petroleras del país.
La historia señaló que el general director de la Compañía General de Puertos de Irak, Farhan al-Fartousi, dijo que el ataque tuvo como objetivo una embarcación dentro de un área de transferencia de barco a barco en el puerto del golfo Pérsico. Según su declaración difundida por la Agencia de Noticias Iraquí, administrada por el Estado, los puertos comerciales de Irak siguieron abiertos, aunque las terminales petroleras quedaron cerradas.
En el plano diplomático, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el miércoles una resolución que exige el fin de los ataques de Irán contra sus vecinos del golfo Pérsico. El texto de la resolución reflejó una votación de 13-0; China y Rusia se abstuvieron. El embajador de Bahréin ante la ONU, Jamal Alrowaiei, afirmó que la comunidad internacional está resuelta a rechazar los ataques iraníes contra países soberanos que amenazan la estabilidad de los pueblos, especialmente en una región clave para la economía global, la energía, la seguridad y el comercio global.
Los embajadores presentaron también críticas hacia el enfoque de la resolución. Los representantes de China y Rusia, además de otros delegados, calificaron la propuesta de “extremadamente desequilibrada” por no mencionar ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán que, según dijeron, fueron el inicio de la guerra. Vassily Nebenzia, embajador de Rusia ante Naciones Unidas, aseguró que la iniciativa podría dar la impresión de que Irán, “por su propia voluntad y por malicia, llevó a cabo un ataque no provocado contra los Estados árabes”. El embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, señaló que la resolución “ignora deliberadamente las causas fundamentales de la crisis actual”.
Mientras el conflicto siguió con nuevos ataques reportados en la región, el reporte también mencionó cifras entregadas al Congreso por el Pentágono. La cobertura indicó que la primera semana de combates habría costado 11.300 millones de dólares, según una persona al tanto que habló con The Associated Press bajo condición de anonimato para discutir una sesión privada. El ejército, de acuerdo con la misma nota, reportó que gastó 5.000 millones de dólares solo en municiones en el primer fin de semana de la guerra.
En paralelo a los combates, el impacto en los mercados energéticos empujó a organismos a responder. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordó liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia para contrarrestar el efecto de la guerra en el mercado. Estados Unidos planeaba liberar 172 millones de barriles de petróleo desde su Reserva Estratégica de Petróleo la semana siguiente, según la cobertura.
A la vez, la historia describió cómo los ataques han golpeado infraestructura y puertos, y mencionó que Irán había atacado yacimientos petroleros y refinerías en naciones árabes del golfo Pérsico, además de frenar el paso de mercancías a través del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Con ambos bandos atrincherados, el reporte señaló que el conflicto seguía trastocando rutas de comercio y alimentando el riesgo de nuevas interrupciones.
Además de la tensión en el golfo Pérsico, el despacho reportó actividad militar en otras áreas del Medio Oriente. En Israel, se escucharon sirenas y explosiones en Jerusalén y otras partes del país, y el ejército israelí dijo que respondería con otra “ola a gran escala de ataques” contra Teherán. En Líbano, se informó de muertes y heridos tras un ataque israelí contra un automóvil en Ramlet al-Bayda, y se describieron incendios en ataques previos en los suburbios del sur de Beirut, con enfrentamientos atribuidos a Hezbollah en el norte de Israel y a la respuesta militar israelí.
El reporte también consignó que, según el Ministerio de Salud de Líbano, al menos 634 personas habían muerto en Líbano desde el inicio de la ronda más reciente de combates entre Hezbollah e Israel. La agencia de la ONU para los refugiados informó que al menos 759.000 personas habían sido desplazadas internamente en Líbano, mientras que las autoridades iraníes afirmaron que más de 1.300 personas habían muerto allí y que Israel reportó 12 fallecidos. Estados Unidos, de acuerdo con la cobertura, había perdido a siete soldados y que otros ocho sufrieron heridas graves.