Summary details

El domingo, la muerte del ayatolá Alí Jamenei—de 86 años—dominó la información en Irán y en la región después de un ataque de gran magnitud atribuido a Israel y Estados Unidos, según reportes de medios estatales iraníes. En ese contexto, el presidente Donald Trump anunció la muerte horas antes desde su cuenta en redes sociales, en un mensaje que además anticipó más ataques durante la semana.

Los reportes iraníes señalaron que Jamenei murió en un ataque aéreo dirigido contra su complejo en el centro de Teherán. Medios estatales describieron el fallecimiento como resultado de un bombardeo contra el sitio y difundieron declaraciones sobre la trayectoria del líder supremo; en paralelo, la información divulgada incluyó imágenes satelitales de Airbus que mostraron que el emplazamiento fue bombardeado de forma intensa.

Trump afirmó que la operación ofrecía a los iraníes la “mayor oportunidad” de “recuperar” el país y, al mismo tiempo, advirtió sobre “bombardeos fuertes y de precisión” que, según dijo, continuarían durante toda la semana e incluso más allá. En una publicación en redes sociales, Trump también escribió que Jamenei era “una de las personas más malvadas de la Historia” y agregó que los ataques fueron parte de un asalto letal que Estados Unidos justificó como necesario para desactivar capacidades nucleares.

Irán respondió con advertencias de represalias y con mensajes de advertencia política. El gabinete iraní dijo que este “gran crimen nunca quedará impune”, mientras el grupo paramilitar Guardia Revolucionaria amenazó con lanzar su “operación ofensiva más intensa” jamás realizada contra bases israelíes y estadounidenses.

La muerte de Jamenei llega, además, en un periodo que ya estaba marcado por tensiones crecientes entre Teherán y la administración estadounidense. El despacho de AP ubicó el ataque en una secuencia que incluyó planificación conjunta de Estados Unidos e Israel durante meses, con el operativo ejecutado el sábado durante el mes sagrado del ramadán y al inicio de la semana laboral iraní, tras negociaciones tensas y advertencias previas de Trump sobre el programa nuclear.

A unas 12 horas del inicio de los ataques, el ejército de Estados Unidos informó que no hubo bajas estadounidenses y que los daños en bases de Estados Unidos en Irán fueron “mínimos”, tras “cientos de ataques iraníes con misiles y drones”. También detalló que entre los objetivos en Irán había instalaciones de mando de la Guardia Revolucionaria, sistemas de defensa aérea, sitios de lanzamiento de misiles y drones, y aeródromos militares; Israel, por su parte, dijo que abatió al comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y al ministro de Defensa, además de un asesor cercano a Jamenei.

Entre las reacciones en el terreno, el informe describió escenas en Teherán, con testigos que le dijeron a The Associated Press que algunas personas se regocijaban desde azoteas. En Mashhad, medios y autoridades iraníes indicaron luto por 40 días y un feriado público nacional de siete días para conmemorar a Jamenei. En paralelo, una agencia semioficial vinculada a la Guardia Revolucionaria, Fars, citó fuentes no identificadas sobre otras muertes familiares, sin confirmación independiente en el despacho.

El conflicto también incluyó reportes de víctimas civiles y daños en distintos lugares de la región. Un diplomático iraní dijo al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que cientos de civiles murieron y resultaron heridos. En Irán, el despacho señaló que testigos reportaron explosiones cerca de un edificio del Ministerio de Inteligencia en el norte de Teherán y que la defensa aérea comenzó a operar allí; en el sur, el gobernador local dijo que al menos 115 personas murieron después de que una escuela de niñas fuera alcanzada, aunque también se informó que AP corrigió posteriormente su nota para reflejar que IRNA reportó 40 muertes en ese ataque, sin especificar que fueran estudiantes.

La escalada regional también se sintió fuera de Irán. El informe señaló que vuelos fueron interrumpidos y que el fuego de defensa aérea retumbó sobre Dubái, y reportó un fallecido en Emiratos Árabes Unidos tras metralla de un ataque con misiles iraníes, según prensa estatal. Asimismo, Bahréin informó que un ataque con misiles tuvo como objetivo la sede de la 5ta Flota de la Marina de Estados Unidos y que tres edificios resultaron dañados en Manama y en Muharraq por ataques con drones y escombros de un misil interceptado; Kuwait reportó que un dron tuvo como objetivo el aeropuerto internacional principal, hiriendo a empleados, y Jordania indicó que “se ocupó” de 49 drones y misiles balísticos.

La historia también incluyó el marco político-militar del inicio. Israel dijo que la operación fue planeada durante meses con Estados Unidos y que los pilotos israelíes atacaban “cientos de objetivos en todo Irán”. En Washington, Trump reconoció que podría haber bajas estadounidenses y dijo que eso “suele ocurrir en la guerra”, además de insistir en que buscaba “aniquilar” la marina iraní e incitar al desarme de la Guardia Revolucionaria, ofreciendo inmunidad a sus miembros o advirtiendo de “muerte segura” si no deponían las armas.

El despacho advirtió, finalmente, sobre el impacto que el conflicto podría tener en mercados y en el tráfico marítimo. Sostuvo que los ataques podrían sacudir los mercados globales, en particular si Irán vuelve inseguro el estrecho de Ormuz para el comercio, recordando que en 2025 un tercio de las exportaciones mundiales de petróleo transportadas por mar pasó por esa ruta.