Egipto y Sudán dijeron el sábado que daban la bienvenida a una oferta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para reiniciar la mediación de Washington con Etiopía para resolver una disputa prolongada sobre el agua del río Nilo tras la construcción de una gigantesca represa por parte de Addis Abeba.

La reacción de El Cairo se produjo después de que Trump publicara el viernes en redes sociales una carta dirigida al presidente egipcio Abdel-Fattah el-Sissi en la que dijo: “Estoy listo para reiniciar la mediación de Estados Unidos entre Egipto y Etiopía para resolver de manera responsable la cuestión del ‘Reparto del agua del Nilo’ de una vez por todas”.

En una publicación en redes sociales, el-Sissi valoró “la atención del presidente Trump a la importancia crucial del asunto del río Nilo para Egipto” y señaló que su país está comprometido con “una cooperación seria y constructiva con los países de la cuenca del Nilo, basada en los principios del derecho internacional, de manera que se logren intereses compartidos sin causar daños a ninguna de las partes”. El mandatario indicó, además, que El Cairo respalda los esfuerzos de Washington para resolver la disputa con Etiopía.

En Sudán, el general Abdel-Fattah Burhan —presidente del Consejo Soberano gobernante y jefe militar del país— elogió la iniciativa de Trump en un mensaje en X. Burhan calificó la propuesta como un paso “para encontrar soluciones sostenibles y satisfactorias que preserven los derechos de todos”.

Las autoridades etíopes no hicieron comentarios de inmediato, según el reporte. Mientras tanto, el foco de la negociación volvió a la GERD, la Gran Represa del Renacimiento Etíope, que Etiopía inauguró el pasado otoño. La represa, descrita como la más grande de África, está diseñada para producir más de 5.000 megavatios.

Egipto considera que la GERD constituye una “grave violación del derecho internacional” y una “amenaza existencial”, al temer que afecte drásticamente el caudal del Nilo. El país, en gran parte desértico, depende del río Nilo para abastecer de agua potable a su población, de 110 millones de habitantes, y teme consecuencias potencialmente severas para su agricultura y otros sectores. El-Sissi ha señalado que la cuota de agua del Nilo para Egipto es “intocable”, aunque indicó que su país está a favor de buscar una solución negociada.

Sudán, por su parte, busca coordinar el funcionamiento y el llenado de la GERD para evitar consecuencias inesperadas para sus propias represas. En paralelo, Etiopía sostiene que el proyecto —cuyo costo fue descrito en 5.000 millones de dólares— es esencial porque la gran mayoría de su población no tiene electricidad.

La disputa se centra ahora en la manera de realizar el llenado anual de la presa, la cantidad de agua que Etiopía liberaría río abajo si hay una sequía prolongada, y el método que los tres países usarán para resolver futuros desencuentros. El Cairo y Jartum piden un acuerdo legalmente vinculante sobre el llenado y el funcionamiento de la GERD, ubicada en el Nilo Azul cerca de la frontera entre Etiopía y Sudán, mientras que Addis Abeba insiste en pactar directrices.

El anuncio llega después de intentos previos de mediación de Estados Unidos que no fructificaron. Las conversaciones arrancaron durante el primer mandato de Trump, pero fracasaron en 2020 cuando Etiopía se retiró de las negociaciones; aun así, algunas discusiones continuaron posteriormente en el marco de la Unión Africana sin alcanzar un acuerdo.