El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el lunes que Irán quiere negociar con Washington mientras continúan las protestas en Irán y activistas reportan que el número de muertos sube al menos a 646.

Los comentarios de Trump se conocieron después de que el ministro de Relaciones Exteriores de Omán viajara a Irán el fin de semana, en un movimiento que suele involucrar interlocución entre Washington y Teherán. El gobierno iraní, por su parte, no emitió una declaración ante los comentarios de Trump.

En Teherán, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, habló ante diplomáticos extranjeros y sostuvo que “la situación ha quedado bajo control total”. En el mismo mensaje, Araghchi culpó a Israel y a Estados Unidos por la violencia, aunque no ofreció pruebas; también dijo en comentarios transmitidos por Al Jazeera que “Es por eso que las protestas se tornaron violentas y sangrientas, con el fin de darle una excusa al presidente estadounidense para intervenir”.

Al mismo tiempo, Araghchi agregó que Irán está “abierto a la diplomacia”. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baghaei, indicó que sigue abierto un canal con Estados Unidos, pero advirtió que las conversaciones deben basarse en “la aceptación de intereses y preocupaciones mutuas”, y no en una negociación “unilateral y basada en la imposición”.

Mientras persisten las señales de endurecimiento en ambos bandos, Trump también trazó una postura de presión y opciones de respuesta. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo que la retórica pública de Irán diverge de los mensajes privados que la administración afirma haber recibido de Teherán en los últimos días, y señaló que “Creo que el presidente tiene interés en explorar esos mensajes”. Leavitt añadió que Trump ha demostrado que no teme usar opciones militares cuando lo considere necesario.

Según el reporte de la AP, dos personas al tanto de conversaciones internas en la Casa Blanca dijeron que Trump y su equipo nacional de seguridad sopesaron respuestas que incluyen ciberataques y ataques directos por parte de Estados Unidos o Israel. El propio Trump dijo a periodistas a bordo del Air Force One el domingo por la noche que su equipo “está analizando” opciones y que se “sopesando” alternativas “muy sólidas”. Al preguntársele sobre posibles represalias de Irán, respondió: “Si hacen eso, los atacaremos con una intensidad sin precedentes”.

En paralelo, Trump anunció el lunes que Estados Unidos impondrá aranceles del 25% a países que hagan negocios con Irán, y dijo en una publicación en redes sociales que entrarían “en vigor de inmediato”. La Casa Blanca se negó a ofrecer más comentarios sobre el anuncio.

Trump sostuvo además que su gobierno conversa para organizar una reunión con Teherán, pero advirtió que podría necesitar actuar antes conforme aumenten los reportes sobre el número de muertos en Irán y continúen los arrestos de manifestantes. En el Air Force One, dijo: “Creo que están cansados de que Estados Unidos los golpee”, y añadió: “Irán quiere negociar”.

Activistas y un organismo no gubernamental con sede en Estados Unidos han ofrecido estimaciones sobre el alcance de la represión durante las dos semanas de protestas. La AP informó que más de 10.700 personas fueron detenidas, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, y que el recuento de muertos reportado por el grupo incluye 512 manifestantes y 134 personas de las fuerzas de seguridad. The Associated Press indicó que no pudo evaluar de manera independiente el número de víctimas y que el gobierno iraní no ha ofrecido cifras generales de bajas.

En Teherán, la AP también describió un ambiente de temor. Un testigo dijo que las calles de la capital están vacías durante las horas en que normalmente habría actividad, y que se reducen aún más cuando llega la oración nocturna. Según el reporte, la policía envió mensajes de texto advirtiendo sobre la presencia de “grupos terroristas e individuos armados” y recomendó a las familias cuidar de jóvenes y adolescentes, mientras otro mensaje atribuido al brazo de inteligencia de la Guardia Revolucionaria advertía directamente que no participaran en las protestas.

En el terreno mediático, la televisión estatal iraní transmitió el lunes imágenes de manifestantes que, según el reporte, llenaban Teherán rumbo a la plaza Enghelab. La transmisión llamó al episodio un “levantamiento iraní contra el terrorismo estadounidense-sionista”, sin abordar el malestar interno por el debilitamiento de la economía. Las protestas, de acuerdo con la AP, comenzaron el 28 de diciembre tras el desplome del rial iraní, y la economía del país afronta presión por sanciones internacionales impuestas en parte por el programa nuclear.

Al continuar la tensión entre diálogo y presión, el conflicto en los hechos se desarrolla con informaciones difíciles de verificar desde el exterior. La AP informó que, con el internet caído y líneas telefónicas cortadas en Irán, evaluar las manifestaciones desde afuera se ha vuelto más difícil, y que el apagón informativo amplía la dificultad para confirmar cifras y episodios reportados.


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